Hombres nuevos
Escena 4
Esta separación radical del sujeto
con género plantea otros problemas. ¿Podemos hacer referencia a un sexo «dado»
o a un género «dado» sin aclarar primero cómo se dan uno y otro y a través de
qué medios? ¿Y al fin y al cabo qué es el «sexo»? ¿Es natural, anatómico,
cromosómico u hormonal, y cómo puede una crítica feminista apreciar los
discursos científicos que intentan establecer tales «hechos»? ¿Tiene el sexo
una historia? ¿Tiene cada sexo una historia distinta, o varias historias?
¾ Uyuyuyyy, el compañero Fernando está que le da duro a la lectura. ¿Qué es
eso que lee? Ah, la Judy Butler. Cosa seria es esta. ¿Y qué le ha parecido?
¾ Puees… ¿Usted sí entiende estos libros don Roberto?
¾ Vea, esta vieja, habla es de las cosas de la piel. De cómo no
existen reglas cuando se trata del cuerpo, de cómo dos cuerpos que se desean pueden
dejar de ser varón o hembra, para convertirse en otra cosa. De cómo la forma en
que usted mira a su pareja puede hacer que él sienta que ya no es él, sino
ella, pero sin dejar de ser él, reflejado como ella en los ojos que lo miran.
¿Sí me entiende Fernando?
¾ Mmmm…
¾ Piense en su propia historia. ¿Qué siente cuando está con Arsenio?
¿Cómo se ve a sí mismo cuando él apaga la luz y el mundo de afuera desaparece?
No me responda. No quiero saber de su vida íntima, solo trato de explicarle de
qué hablan estos libros. Hablan de nosotros, Fernando, de las personas atrapadas
en sus cuerpos bajo unas redes invisibles que nos quieren impedir ser felices.
Estos libros explican cómo hemos roto esos cercos para llegar al placer. ¿Me
entiende Fernando?
¾ Pues ahí sí le entiendo claritico, don Roberto. ¡Primera vez que lo
entiendo tan claro! Arsenio nunca me había hablado así. Cierto que me explica
cosas; se la pasa mentando el patriarcado como algo malísimo, igual que esa
vaina de la ley del padre y el sometimiento de la mujer. La verdad, yo me
pregunto por qué se interesa tanto por la mujer… pero nunca me ha hablado de
él, de su historia, de qué siente conmigo… Yo a él se lo he contado todo. ¿Qué
no le he dicho sobre mí? Pero yo, ¿qué sé yo de él? ¿Quién es Arsenio
Berrezueta? ¿Usted lo sabe don Roberto?
¾ A ver, mi querido Fernando, yo… Vea pues, ¡hablando del rey de
Roma! Arsenio, compadre, mire usted aquí a Fernandito tan juicioso leyendo a la
Judy Butler; dice que usted se lo recomendó. Vea mi hermano, ¿usted de verdad
cree que así es cómo iniciamos a los muchachos en los debates? ¿No será que
exploramos primero otras entradas?
¾ ¿Y por qué me pregunta eso Roberto? ¿O le parece a usted que
Fernandito aquí es muy burro para entender estos escritos?
¾ A ver Arsenio, ¡páreme la mano ahí, compadre! Yo respeto a todos
los que integramos este colectivo y los considero por igual, a diferencia de
otros que creen que el título de la universidad les convierte en seres de otro
mundo. Eso no va conmigo, hermano, y usted lo sabe muy bien. ¿O no me ha visto
barriendo la sala y preparando los tintos aquí con los muchachos? Yo en cambio,
nunca lo he visto a usted arrugarse el pantalón para recoger un bolígrafo del
piso.
¾ Y usted, Fernando, ¿de qué se ríe? Hágame el favor y sálgase de
aquí. El colega Roberto y yo parece que tenemos que aclarar dos que tres
punticos.
¾ No Arsenio, Fernando es tan miembro del colectivo como usted. ¡Él
tiene derecho a escuchar y a participar!
¾ Bueno, don Roberto, la verdad es que me tengo que ir de cualquier
modo, pero le agradezco todo lo que me explicó. Seguro que usted y don Arsenio
aquí, encuentran la vuelta para estas vainas que están conversando. Yo igual
pues me leo todo lo que sus mercedes me pongan a leer y con mucho gusto. Hasta
esta vieja de la Butler.
¾ Entonces, hasta luego Fernando. Si tiene que irse, no le retengo mijo,
adiós pues... Pero, ¿por qué me mira así, Fernando? ¿Se va o se queda?
¾ Sí don Arsenio, me voy. Usted tiene razón, como siempre, aquí nadie
me retiene. Buena noche don Roberto, hasta luego don Arsenio. «A ver, mi morral, eso, ya me voy. Sin tropezar, camino rectico que
seguro me miran el culo. ¡Y esta puerta que no abre! Ya, por fin.» ¡Hasta mañana colegas! «¡Mmm, colega
será mi abuelita de Diosito allá en el cielo! Que el altísimo me perdone, pero
este Arsenio me pone mal. La próxima me quedo y lo frenteo. Bien dijo don Roberto,
¡yo también tengo derecho!»

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