
Hombres nuevos
Escena 5
¾ ¡Compañeros, su atención por favor! Ha concluido el escrutinio para
elegir el próximo representante del Colectivo Hombres Nuevos.
¾ Ave María, si Arsenio no resulta elegido…
¾ ¿Y ese susto, Fernando? ¿Qué le espanta pues? No me diga que
Arsenio lo maltrata, mijo…
¾ Pedimos a nuestros candidatos, Arsenio Berrezueta y Roberto Henao
que se acerquen a la mesa directiva.
¾ ¡Cómo se le ocurre Paola Andrea! Clao que no me maltrata, pero…
¾ A nombre de todos los miembros de este colectivo, primeramente
agradecer al colega Arsenio, fundador de nuestra agrupación y nuestro
representante por ocho años ya. Estamos seguros que, de resultar elegido para
un nuevo período, el colega Berrezueta continuará con la admirable labor que ha
desplegado en este último tiempo.
¾ Solo tiene su genio. ¿No lo ha notado?
¾ Si lo habré notado, Negro. Antier me atrasé cinco minuticos y casi
me crucifica.
¾ Muy bien, con 27 votos, nuestro nuevo representante es el señor
Roberto Henao. ¡Felicitaciones Roberto!
¾ ¡Ay señor!
¾ Roberto, felicitaciones, muchas gracias, ahora usted….
¾ ¡Esperen un momento, un momento, por favor!
¾ Colega Arsenio, ¿quiere decir algo? ¿Nos permite terminar con la
posesión?
¾ No pueden posesionar a Roberto.
¡Me opongo!
¾ Pero Arsenio, compañero, don Roberto ha sido elegido por votación…
¾ A ver un momentico, que don
Roberto ha olvidado decirles una cosita acerca de sí mismo. ¿No es cierto mijo?
¾ Arsenio, ¿de qué habla compañero?
¾ ¡Pues que don Roberto
aquí es una vieja, una mujer! ¡Muéstreles Roberto o yo mismo le arranco la
camisa!
¾ Tranquilícese Arsenio, por favor compañero, usted está muy agitado.
Siéntese un minuto.
¾ ¡Es una mujer! ¡Este colectivo no puede ser dirigido por una mujer!
¡Me opongo! Yo fundé este colectivo, he conseguido el billete, he prestado mi
coche, he abierto mi casa. ¡Este es el Colectivo Hombres Nuevos, maldita
sea!
¾ Arsenio, cálmese por favor. A ver don Roberto, ¿tiene algo que
decir sobre esto? Silencio, compañeros, por favor, escuchemos a nuestro
representante electo. ¡Silencio por favor!
¾ Sí, claro que tengo algo que decir. Fernando, ¿quiere subir acá a
la mesa directiva por favor?
¾ ¿Yo, don Roberto? (¡Ave María y yo qué habré hecho!)
¾ Sí Fernando, le pido de favor que me acompañe un momento acá en la
mesa directiva.
¾ ¿Qué va a decir este pirobo? Ya basta de rodeos, Roberto, ¡quítese
la camisa ahora mismo o se la quito yo, como que me llamo Arsenio Berrezueta!
¾ Gracias Fernando, tome asiento. Colegas miembros de este colectivo,
no tengo sino palabras de agradecimiento para ustedes.
¾ ¿Es o no es una vieja? ¡Hable ya Roberta!
¾ Arsenio, cálmese, voy a explicarlo todo. Miren colegas, hace dos
años que ustedes me conocen. Yo llegué aquí en busca de un espacio para
expresarme, para ser libre, para ser yo. Sé que no soy el único. ¿Cuántos de
ustedes fueron expulsados de sus casas por su orientación sexual? ¿Cuántos aún
no les cuentan a sus madres quiénes son, quiénes son en verdad? ¿Cuántos
llegaron a Bogotá huyendo de sus familias, de las golpizas de sus padres?
Fernando, ¿usted entiende de qué estoy hablando, cierto?
¾ ¿Yo? Bueno, sí, algo entiendo. Es cierto, ¡lo entiendo, don
Roberto!
¾ Esa es mi también mi historia, compañeros. Yo también descubrí que
este cuerpo era una prisión, que debía ser transformado para que yo pudiera
habitarlo. Sí compañeros, es cierto, biológicamente yo nací mujer, con tetas y
vagina.
¾ Silencio, compañeros por favor, ¡escuchemos!
¾ Pero siempre me he sentido como un hombre.
¾ ¡Es una vieja, se los dije! ¡Su representante es una vieja!
¾ Arsenio, por favor permítame explicar. Cuando me presenté frente a
ustedes como Roberto Henao, no mentí. Yo soy Roberto Henao, un hombre. Es lo
que soy, lo he sabido siempre. Si ustedes me aceptan, será un altísimo honor…
¾ «Ay, bendito, y yo
aquí en esta mesa… De esta lo único que nos salva es un milagro de San Judas
Tadeo…»
¾ Compañeros, ¡calma, por favor! Evitemos los insultos, ¡compañeros!
Sigue...