miércoles, 9 de diciembre de 2009

De Kioto a Quito: Yasuní y Esperanza


¿Es real la riqueza que prometen las reservas probables de petróleo del Yasuní frente a la perspectiva de cantidades siderales de desechos seguros? ¿Cuántos de los miles de volquetas llenas de basura y agua tóxica que emergerían con la extracción puede absorber la Amazonía? ¿Qué ocurriría con la enorme reserva de agua de la formación subterránea Tiyayacu por los efectos del petróleo? ¿Por qué Kioto es un fracaso?
Hay mucha información para responder a estas preguntas en este trabajo de Esperanza Martínez en el que colaboré gracias a la gentil invitación de Erika Hanekamp del Comité Ecuménico de Proyectos. Entre las ideas que más me impactaron está una propuesta verdaderamente revolucionaria: el Estado ecuatoriano propone una compensación de 350 millones de dólares anuales para dejar el crudo en tierra en el Yasuní. Una alternativa para colectar este fondo es que cada uno de los 13 millones de ecuatorianos compremos un barril de crudo del Yasuní durante 10 años a un valor de 25 dólares. Aquellos que no pueden pagar su barril podrían ser ayudados por la cooperación internacional. Yo pago gustosa mis 10 barriles (por supuesto esto implica el derecho a debatir y decidir cómo usar esos fondos). En verdad, ¿qué son 250 dólares pagaderos en 10 años a cambio del Yasuní (Yasuní=pueblos libres, bosque, aire, agua, plantas medicinales, animales aún desconocidos, absorción de carbono... una promesa invalorable) Usted vecina, vecino, lectora y lector ¿no compraría sus diez barrilitos?

No hay comentarios:

Publicar un comentario